Fundamentación

El patrimonio cultural basa su importancia en ser el conducto para vincular a cada individuo o comunidad con su historia y su tradición. Encarna el valor simbólico de las identidades culturales y es indispensable para favorecer el respeto por la diversidad cultural y contribuir al diálogo entre civilizaciones y culturas.

 

En el contexto de la comunicación planetaria instantánea y la mundialización existe el riesgo de una estandarización y una mercantilización de la cultura. Sin embargo, para existir cada persona necesita dar testimonio de su vida diaria, expresar su capacidad creativa y preservar los trazos de su historia.

 

El patrimonio cultural no está conformado sólo por ciudades, sitios y monumentos, también abarca todas las manifestaciones abstractas de la creatividad humana como ser las lenguas, las artes del espectáculo, la música, los rituales sociales y religiosos y las tradiciones orales. Estos bienes culturales vivos de la humanidad merecen ser preservados en aras de la diversidad cultural.

 

Según reza la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada en 2001, "toda creación tiene sus orígenes en las tradiciones culturales, pero se desarrolla plenamente en contacto con otras. Esta es la razón por la cual el patrimonio, en todas sus formas, debe ser preservado, valorizado y trasmitido a las generaciones futuras como testimonio de la experiencia y de las aspiraciones humanas".